El día no podía ser mejor, me había despertado a su lado, en
un precioso lugar , escuchando el sonido del mar y el canto de los pájaros. El
sol nos sonreía, todo era perfecto. Aún estaba medio dormida cuando Justin me
cogió en brazos y corrió hasta que ambos caímos en el mar.
- - ¡ IDIOTA ¡
- - ¿Me perdonas?
- - Solo si te ganas mi perdón.
- -¿Cómo?
- -Comiéndome a besos.
- -Será todo un placer, princesa.
Después de una hora de juegos , besos y alegría en el frío
océano Atlántico volvimos a la toalla.
- -Si cojo un resfriado será solo por tu culpa.
- -Si coges un refriado yo mismo me encargaré de
curarte.
- -¿Y como piensas hacerlo?
- -No te lo diré.
- -Venga, dímelo!
- -Te quiero.
Ya era la hora de comer, nos fuimos a un pequeño bar que
había cerca de la playa. Yo me comí una ensalada, Justin se comió una
hambuerguesa inmensa, nunca había visto una tan grande, acompañada de un plato
de patatas y una Coca-Cola.
Le observé con ojos de enamorada durante toda la comida, se
me caía la baba, era precioso hasta con la boca manchada del ketchup de la
hamburguesa. Cuando se dio cuenta de que le miraba se río a carcajadas mientras
decía:
- -Sé que soy más bonito y estoy más rico que la
ensalada, pero yo soy el postre y si no comes te quedarás sin probarme .
- - Eres un idiota.
- -Sabes que no es cierto , amor.
- -¿Cómo que no?
- -Me quieres.
- -Es cierto.
Me acerqué a él y le limpié con delicadeza el ketchup de sus
labios, el mostraba su blanca sonrisa .
- -Que bien cuidado me tienes.
- -Y no te mereces tanto cerdito.
Después de comer , cogimos la moto y recorrimos cientos de kilómetros
con el viento golpeando con dureza nuestros cuerpos pero sin conseguir
separarnos nin un milímetro.
Una vez en casa, Justin entró conmigo, mis padres después de dos años de relación estaban acostumbrados a vernos juntos y no les molestaba. Justin era de su agrado y confiaban en él y en mí. Confiaban en que éramos lo suficientemente responsables como para no hacer ninguna tontería de la que podíamos arrepentirnos toda nuestra vida.
Después de saludar a sus "suegros" , se fue a casa, sus padres le esperaban para cenar.
Una vez en casa, Justin entró conmigo, mis padres después de dos años de relación estaban acostumbrados a vernos juntos y no les molestaba. Justin era de su agrado y confiaban en él y en mí. Confiaban en que éramos lo suficientemente responsables como para no hacer ninguna tontería de la que podíamos arrepentirnos toda nuestra vida.
Después de saludar a sus "suegros" , se fue a casa, sus padres le esperaban para cenar.